La realidad te da de lleno cuando menos te lo esperas. A veinte metros de mi casa, por donde paso todos los días para coger el autobús, una calle tranquila pero transitada amanecía acordonada por la policía.
En mi estupor matutino y sin café en el cuerpo, adocenado por la falta de asombro y la pérdida constante del interés periodístico, sólo acerté a asentir con la cabeza mientras le decía al policía al otro lado del cordón "tengo que coger por la otra calle, ¿verdad?". No es que una calle cortada con furgones a ambos lados no sea llamativo, quizás es que estaba más interesado en no llegar tarde al trabajo.
Una hora después, mi teléfono vibra con un mensaje de mi compañera de casa: Ha habido un incendio, han muerto una mujer mayor y un hombr xlo visto. Xeso staba la caye cortada, han vnido ahora a xlos cuerpos. Mi asombro es máximo. No esperaba más que una detención de algún delincuente común, pero, ¿un incendio?... No se veían restos de las llamas desde la calle, ni siquiera olía a quemado, con lo sensible que yo soy para los olores... Al comentarlo en la oficina me responden que la noticia es portada en el periódico, también aparece en la web de la BBC. Sí, ésa es la calle, por ahí paso todos los días, pero no me he enterado de nada, porque un mal resfriado me tiene 24 horas en la cama apollardado!!!
Leyendo descubro que el incendio parece haber sido provocado para enmascarar un asesinato. Un bombero, alertado por alguien que pasaba por allí ayer sobre las 2pm, descubrió al apagar las llamas el cuerpo de una mujer de 47 años, herida de muerte en el cuello. Enseguida pongo al tanto a mi compañera de casa, que me responde: Pues sto s duna periodista q me he ncontrao xla calle, ni idea xo a kmado no olí dsd luego. La tía sta ha dixo qla mujer xlo visto murio ants dl "fuego". N cuanto yge al trabajo lo miro x internet. Q fuert.
Al parecer, la madre de la fallecida vive sólo dos puertas más abajo. En la ventana del saloncito que da a la calle, sigue como testigo mudo un cartel que llamaba mi atención todas las mañanas: La policía israelí llama a esto defensa propia, sobre la foto de un policía maltratando a una mujer presumiblemente palestina.
Enlace a la noticia (en inglés)
En UK el día de la madre se celebra el cuarto domingo de cuaresma, osea, ayer. Ya daba un poco de grima ver tantas flores, corazones y mummys-I-love-you en los supermercados, puestos callejeros y anuncios de periódico.
A pesar de que sea una excusa más para aumentar las cuentas de resultado de grandes y pequeños negocios, al fin y al cabo todos queremos a nuestras madres. Especialmente debe de querer a la suya James Warren, un chaval de 19 años en paro que ha recibido de manos de su progenitora unas 10,000 libras (12.600 euros) en ropa, viajes y caprichos en el último mes y medio.
La mamma —se llama Ornella y sí, es de origen italiano— asegura que no lo está haciendo un niño mimado, sino que al comprarle trajes de Armani consigue aumentar su autoestima porque el chaval es tímido. Claro, tan tímido que no es capaz de decirle que se va a un club de striptease con los amigos y por eso le insiste al teléfono que va a la biblioteca...
Parece que James se ha cansado de que su madre le reviente los granos y le sirva de vez en cuando la comida en la cama. Calcula que en el último año se ha gastado en él 20,000 libras de su paga de jubilación. Por eso, para devolverle tanto cariño consumista, ayer se gastó en regalos para su madre toda su paga del paro. Unas 52 libras.
Cada pueblo tiene su especialidad gastronómica, y a pesar de que en la cocina británica estén muy presentes los currys, es posible encontrar señas de identidad más allá del chicken tikka masala y el fish and chips. Un buen English breakfast no estaría completo sin el black pudding, el equivalente británico a la morcilla de Burgos. Y para black pudding, el de Bury, una pequeña ciudad a unos 25 minutos de Manchester.
Hace nueve años, Debbie Pierce, tendera del mercado local que llevaba toda la vida vendiendo black puddings los sábados, decidió fundar su propia empresa de morcillas después de quedarse con el puesto y de que su marido heredara la fábrica y la receta secreta de 100 años de antigüedad. Bajo el nombre tan poco original de Bury Black Pudding Company, comenzó a expandir el negocio por tiendas locales y poco a poco las grandes cadenas nacionales de supermercados se interesaron por el producto. Incluso dicen que se vende en los superexclusivos Harrods de Londres.
El cuento de la lechera, en este caso de la tendera convertida a empresaria, es una historia de éxito, especialmente desde que la fábrica se trasladó a Bury, donde no se producía desde los años cincuenta. De esta forma la empresa de Debbie se ha convertido en la única que fabrica la famosa morcilla en el lugar que le da nombre. Y se le da bastante bien; en 2010 salieron de la Bury Black Pudding Company 38 toneladas de morcilla a la semana, que a unas 90 pence por pieza resultaron en 2,7 millones de libras (unos tres millones de euros) de facturación.
Pero... ¿de qué está hecha esta morcilla? Pues como todas, de sangre de cerdo, mezclada con tacos de grasa, avena y especias. Aquí va una colección de recetas si la idea de comerla en el desayuno no acaba de resultar convincente. Yo la uso en el potaje de garbanzos, aunque donde esté una buena morcilla ibérica, que se quite lo demás.
Los telemaratones están pasados de moda. En Reino Unido, donde la vanguardia convive con la tradición más añeja como símbolo de identidad nacional, no. Al menos no el telemaratón del Red Nose Day (Día de la nariz roja), emitido por la BBC desde 1988 y cuya recaudación Comic Relief destina a proyectos para la infancia. Las estrellas del momento y el famoseo nacional se afanan en participar en la gala televisiva y en toda la campaña publicitaria que la acompaña durante semanas.
La participación de la sociedad británica llega más allá del sofá y el mando de la tele. En ciertos supermercados y cadenas de ropa se venden prendas y libros creados para la ocasión, y por supuesto las características narices rojas que cada año cambian su diseño con cara de pequeños monstruos. El periódico gratuito METRO ha publicado durante toda la semana una sección especial para recordar el evento y dar a conocer la labor de la ONG y el destino de los fondos recaudados.
Pero más allá de los medios de comunicación y las cadenas de venta, las empresas organizan entre sus empleados su propia recaudación de fondos. La web del evento daba pistas y consejos, que bajo el lema "Do something funny for money" incluían desde recaudar fondos para ir a trabajar en pijama, vender porciones de pastel o llevar a cabo algún tipo de atrevimiento si se recauda cierta cantidad.
En mi empeño por integrarme en la sociedad británica, me propuse participar de pleno en el Red Nose Day, sugiriendo teñirme el pelo de rojo si conseguíamos más de 200 libras. La bola de nieve fue creciendo, y la propuesta incluía teñir pelo y barba por 250 y alguna otra parte de mi cuerpo si se rebasaba la cantidad. Tras un primer día de recaudación algo flojo, hoy viernes la cifra ha ido vertiginosamente en aumento, hasta el punto de que la próxima semana -y lo que me dure el tinte-, seré pelirrojo...